Igual que a Anna, la de Amantes del Circulo Polar, a mi gusta cuando hace frió, porque llegue una mañana de invierno a Barcelona, llegue con el mejor abrigo que se puede comprar en un país donde nunca ha hecho frío;”ya llegue, todo bien. Saludos” fue el mensaje de texto que envié a casa luego de pasar los controles de inmigración del aeropuerto del Prat, pero todo bien realmente era encontrar la manera de llegar a mi albergue, lo tenia todo en un papelito: la dirección, las calles que habría que caminar, todo claro y bien organizado pero esa mañana la Renfe no funcionaba asi que nos subieron a todos los pasajeros sin coche en un autobús, “es gratis” me dijo una señora que me vio revisando más de la cuenta mis bolsillos, pero no era dinero lo que buscaba, ya sabia lo que tenia y era poco sino que buscaba otro papelito que me explicara que hacer si la Renfe no funcionaba.
Sin más subí al autobús, me senté al lado de la ventana y desde allí vi por primera vez vi a Barcelona, sus calles, la gente caminado, los carteles en catalán, las veredas anchas, todo en invierno. Luego de unos minutos nuestro autobús se detuvo y comenzaron a bajar casi todos los pasajeros, yo fui el último en salir, “si todos se quedan aquí yo también” me dije y baje del autobus, luego supe que estaba en estación de Sants, me lo dijo un taxista a quien le pregunte: ¿como se llama este lugar? me pudo haber dicho cualquier cosa y le hubiese creído. Tuve suerte porque mi albergue estaba en el barrio de Sants, no estará lejos pensé, y no lo estaba…
“ja no farà més fred”, me ha dicho Belmiro esta noche mientras caminábamos por Gràcia, no le he querido decir que a mi me gusta el frío, que de donde yo vengo nunca hace frío, “si Belmiro, si ja estem com a la primavera”